Resulta que si a la gestión pública le restamos el partido condenado como organización criminal por desviar fondos públicos a sus arcas personales, el resultado de la ecuación nos da unos servicios públicos eficientes y rentables. Coincido en lo de que son fascistas, como ellos mismos han admitido, cuestiono lo de que sepan gobernar.
[*1*] cuando no hay malversación, que se ha demostrado que afecta a políticos de todos los colores. No lo digo por defender a la derecha, pero es que no han sido los únicos.
7 Comentarios