Del hilo de Twitter: Exacto. El telecreyente ve un féretro, una misa, unas sotanas y dice “qué bonito”. Pero no ve el mensaje inscrito, el juego de geometrías, los códigos de poder. No se da cuenta de que cada línea, cada ángulo, cada color, cada inscripción es intencionada. Esto no es solo un funeral, es una escenografía de sucesión, donde el guion ya está escrito y lo sagrado se mezcla con lo estratégico.
Y para quien sí sabe leer el lenguaje simbólico:
El triángulo invertido del techo no solo es estética, es un eco del ojo que todo lo ve.
La frase en latín no es un recordatorio piadoso, es una legitimación del linaje.
La guardia suiza custodiando el cuerpo no es por respeto, es una advertencia: aquí no se mueve nada sin orden del alto mando.
El que crea que esto es solo una misa, que encienda la vela y se acomode en la banca. Los demás, afinen la mirada: el poder se disfraza mejor cuando se reviste de solemnidad.
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