La arqueología no puede determinar al 100% el sexo de un individuo. Fuera de teorías trans, hay hombres con cromosomas XX, mujeres con cromosomas XY, hombres con morfología ósea estereotípica femenina y viceversa. Y tampoco podemos fiarnos del ajuar funerario, porque entierros como el de los amantes de Módena se pensaba de forma cerrada que era una pareja heterosexual normativa y estudios posteriores demostraron que se trataba de dos individuos con fenotipo y cariotipos masculinos. O el guerrero de Birka, asumido hombre hasta que el estudio de su cariotipo (el esqueleto estaba muy dañado) dio resultado XX.
La arqueología con perspectiva en género busca no cegarse por esos dogmas que sólo perpetúan un sesgo científico que busca invisibilizar realidades patentes a lo largo de toda la Historia en varias culturas. Busca ver las cosas en su contexto, y si en el futuro se encuentran esqueletos cuyos implantes no hayan sido deshechados, se podrá atestiguar que esa persona vivió en una época en la que se pudo expresar libremente.
1 Comentario