Imagina invertir unos minutos de tu (poco) tiempo libre para ver memes sobre tu país y entretenerte en un sitio web, y encontrar un lunático publicando mil veces los mismos mensajes acosando a usuarios y a ciudadanos de determinadas comunidades autonómicas, sin incluir en ellos siquiera una mención a las publicaciones, de una manera repetitiva y obsesiva.
Pues como la fanática de la publicación, pero sin justificación religiosa ni moral.
Parece ser que la libertad de religión y de expresión de un random, ya sea en el metro o en una web, está por encima del derecho al honor, a la dignidad y a la integridad moral de los demás, al margen de suponga una falta de respeto social evidente y, en base a la reiteración y responsabilidad de la plataforma, sea constitutiva de delito... 🤷🏻🤷🏻
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