En 1972 un comando compuesto por cuatro de los mejores hombres del ejército americano fueron encarcelados por un delito que no habían cometido. No tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluídos. Hoy, buscados todavía por el gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si tiene usted un problema y se los encuentra, quizá pueda contratarlos.
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