Es curioso como a medida que se ha encarecido el gas las tortillas han ido cuajandose menos y la cebolla ya ni caramelizada está.
Una buena tortilla pasa por caramelizar la cebolla a fuego muy lento, de esta forma le dará el punto de jugosidad y dulzor necesario a la patata. Y cuajarla lo suficiente para que un pincho mantenga la consistencia, pero su interior sea jugoso y cremoso.
Esto tan liquido, pues es una sopa, que para eso no haces tortilla, junta los ingredientes en un bol, y con pan te lo comes, y las muy cuajadas, pues para irse a una excursión que no sabes si va a aguantar bien la comida o no puede servir pero vamos...
Mención a parte merecen las tortillas que casi son tan altas como anchas, eso me parece una aberración, y que parezca el marmoleado de un granito me resulta aún peor.
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