En una inesperada declaración televisada, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, calificó a España como una “nación amiga”, en un gesto que busca recomponer las relaciones bilaterales tras años de tensiones diplomáticas. Maduro reconoció el vínculo histórico y cultural que une a ambos países, dejando atrás viejas disputas derivadas del colonialismo español y de los vaivenes políticos recientes. Aludiendo a la figura de Simón Bolívar y su lucha por la independencia, el mandatario venezolano instó a los pueblos latinoamericanos y caribeños a avanzar unidos como naciones libres, al tiempo que destacó el nuevo rol de España como un posible aliado en la región.