Si esta publicación hubiese visto la luz antes de que Macarena abandonase las filas de VOX, los juicios del público habrían sido bien distintos: los aplausos se tornarían en censura, y los vítores en injurias. No faltarían quienes la tildasen de facha y racista, con la furia moral que tan a menudo se reserva para los de siempre. En fin… la hipocresía, esa vieja pasajera del AVE ideológico.
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