La Fiesta Mayor de Sants arrancó con un pregón cargado de crítica social y compromiso vecinal, a cargo de las actrices mallorquinas Esther López y Júlia Truyol, integrantes de la compañía La Calòrica y vecinas del barrio desde hace más de una década. Con un discurso contundente, denunciaron la gentrificación, la masificación turística y el precio desorbitado de la vivienda en Barcelona: “Estamos hartas”.

Las pregoneras no se quedaron ahí. Reclamaron más acción al Ayuntamiento frente a la crisis habitacional, exigieron preservar los comercios tradicionales y la identidad de los barrios, y reivindicaron más zonas verdes para los vecinos. También se mostraron firmes contra la extrema derecha, a la que calificaron de “fascista”, y pidieron justicia internacional para Gaza denunciando “la impunidad del estado genocida de Israel”.

El acto reunió a centenares de vecinos bajo la balconada de la Casa del Medio del Parque de la España Industrial, donde el mensaje de López y Truyol fue recibido con fuerza. Destacaron la importancia de la red vecinal de Sants —desde las salas de teatro y librerías hasta las cooperativas de vivienda— y recordaron que “el barrio siempre responde”.

Mientras tanto, las once comisiones de fiestas ultiman los detalles de las calles engalanadas, tras semanas de trabajo y horas de nervios por las lluvias y el vandalismo. Todo está listo para nueve días de celebración popular que mezclan cultura, tradición y reivindicación.

4 Comentarios
ingbetico

25 ago 2025, 11:05

Creo que se pueden reivindicar cosas sin que todo parezca un esperpento. No se trata de hacer ruido, porque al final, queda en eso, en ruido. Se trata de hablar con coherencia y firmeza. Hay discursos duros sin levantar la voz. Démosle el nivel y la solemnidad que este tipo de reivindicaciones merece.

liligonzalvo

25 ago 2025, 18:13

Creo que eso es hacer de una guerra con miles de víctimas un sketch de fiesta mayor...

pauman

25 ago 2025, 9:50

Charocracia.

juanmnc

25 ago 2025, 9:42

Mi hermana tiene 3 hijos, de 4, 7 y 11 años.
La pequeña grita cuando quiere algo, esa "hermosa" edad en la que aprenden a gritar como posesos y te revientan los tímpanos.
El mediano a veces le sigue el juego pero normalmente no lo hace, solo está prestando atención a sus dinosaurios.
La mayor definitivamente va a su rollo y tiene completamente asumido que gritar no es la manera de conseguir las cosas. Es más, solo conseguirá el efecto contrario.

Pues bien, esas señoras aún no se han dado cuenta.

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