Nuevo episodio de esperpento político: el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha salido en defensa del agitador ultra Bertrand Ndongo, conocido por su tono provocador y su vinculación a medios de extrema derecha como EDATV y Periodista Digital. Todo tras un altercado con el ministro de Transportes, Óscar Puente, a las puertas del Senado. Ndongo se acercó de forma insistente al ministro mientras le lanzaba preguntas y le ponía el micrófono prácticamente encima, pese a que Puente le pidió que no le tocara. Ante la insistencia, el ministro apartó el micrófono con el brazo y siguió su camino. El vídeo, difundido por el propio Ndongo en X, fue aprovechado por la derecha mediática para victimizar al agitador y atacar al ministro socialista. Lejos de condenar el acoso o la falta de respeto, Feijóo se solidarizó con Ndongo y cargó contra Óscar Puente: “Si un ministro de mi Gobierno trata así a cualquier ciudadano le ceso de inmediato”, escribió en X, pidiendo “educación” al ministro. Curiosa defensa, teniendo en cuenta que el “ciudadano” en cuestión lleva años generando polémica por sus discursos xenófobos y su activismo ultra. ¿Qué mensaje lanza Feijóo cuando apoya públicamente a un agitador en lugar de defender la convivencia democrática y el respeto institucional?