Cuando te encargas tanto de la infraestructura como de la circulación de todos los trenes, puedes tener cierto control y garantizar cierta puntualidad. Cuando ya no eres responsable de la infraestructura y además tienes que compartirla con otros operadores, ya escapa a tu control, ya que una avería en un tren afecta a todos los que vengan detrás. RENFE se estaba dejando una pasta en indemnizaciones por retrasos, cuando la mayoría de dichos retrasos eran por averías de los otros operadores.
Principalmente es la diferencia entre ir solos por la vía, gestionando todo el tráfico, y tener competencia ocupando la vía. Pero claro, la culpa de Perro Santxe.
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