Estudios científicos han comparado estados de éxtasis religiosos como el del cartel con personas consumiendo alucinógenos. Resulta que se activan las mismas zonas del cerebro. Básicamente viene a decir que la religión puede llegar a ser una droga a efectos prácticos.
Los perroflautas de esta página preferís los rezos de la religión super inclusiva islamista... Esas podrían ser cuatro mor.s tranquilamente... A no, que se les separa de los hombres en las mezquitas por impuras...
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