La segunda residencia: cuando tus padres se compraron un piso en la playa y ahora tú te tienes que conformar con el Airbnb de un señor jubilado en Torremolinos
[*1*] lo curioso es que dichas leyes no existen. Tampoco las que impiden subirlo en un mercado de bienes de primera necesidad, ni tampoco las hay que impidan monopolizar el mismo y destinar dicha adquisición a cosas no relacionadas con el uso como vivienda particular o dejarlas fuera del mercado para crear escasez artificial. Da que pensar.
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