Pues como el que colecciona cromos, o sellos, cada uno tiene sus propios vicios.
Ahora, muchas de estas monedas luego las encuentras por ahí circulando, que no entiendo el sentido.
Por ejemplo, el otro día me dieron la de la policía nacional, que es de dos euros, pero si la compraste en su día oficialmente te costó 25, ¿para qué cojones alguien se gasta 25 pavos, para luego pagarse un café?
Y mucho mas se merecería el maestro Ibáñez.
Si podéis leeros el cómic de "El invierno del dibujante".
Aparte de su historia en al profesión y de otros dibujantes de la época, te enseña las buenas practicas de las editoriales cuando eran libres de hacer lo que quisieran. Y que precisamente es lo que quieren todas las empresas tener otra vez.
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