El problema no es el cambio de temperatura, sino el de luminosidad
A más oscuridad, más se dilata la pupila para captar mejor la poca luz que haya
Esto provoca que, al estar en la penumbra del eclipse, nuestras pupilas se dilaten (como es de esperar) y con esa entrada masiva de luz es más peligroso aún el mirar a una fuente lumínica como es el maldito Sol
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