La España de los 90 no pedía perdón por existir. Había pulso, respeto y un horizonte claro: crecer sin complejos, defender lo propio y mirar al futuro con orgullo
Y este es el relato renovado de la extrema derecha. La defensa de valores "perdidos". Y para ello crean un enemigo común artificial, no vaya a ser que la gente empiece a señalar a los verdaderos culpables.
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